ORGANIZACIONES OBESAS

Por: Ing. Ariel R. Aguilar Zurita
MBA Petrolero

Dejó de ser algo desconocido el elevado porcentaje de personas que componen la fuerza laboral con grado de obesidad medio o avanzado en las diferentes empresas de nuestro país. El afrontar esta realidad con medidas ingeniosas y originales puede marcar la gran diferencia entre lo comprometido e involucrado que puede estar una organización con la salud de su personal. El identificar las causas que ocasionan que los empleados suban de peso hasta alcanzar el grado de obesos, es el primer paso para estructurar un plan de medidas sistemáticas que solucione a mediano plazo este común denominador entre las empresas.

Una de las causas identificadas como predispositor de la obesidad es “EL STRESS” que no solo se reduce al stress producto del trabajo sino, que trasciende mucho mas allá encontrando como génesis de éste, factores exógenos a las empresas como la situación política, social, económica, laboral, financiera y de crisis de valores por la que atraviesa nuestro país constantemente convulsionado. Este stress general repercute negativamente en la familia y en el trabajo representando una amenaza para la salud de los trabajadores y, como consecuencia, para la salud de las organizaciones.

El stress modifica los hábitos relacionados con la salud, aumentando las conductas no saludables, tales como fumar, beber, o comer en exceso, y se reducen las conductas saludables, como hacer ejercicio físico, guardar una dieta, dormir suficientemente, conductas preventivas de higiene y de relajamiento. Estos cambios de hábitos pueden afectar negativamente a la salud con consecuencias muy negativas para el individuo en las principales áreas de su vida, como son la familia, las relaciones sociales, el trabajo y la salud (como dato científico: las personas con obesidad presentan niveles de ansiedad más altos que las personas que no padecen de este desorden).

En una organización, el área de Salud Ocupacional, debe enfrentar el stress con un programa especial, porque además de afectar el rendimiento individual y grupal de los trabajadores, incide de manera notable en el aumento de costos directos e indirectos para la organización.

Las inversiones en reducir el grado de obesidad en los empleados deberían considerar desde convenios con Clubes Campestres, Gimnasios, Saunas y Terapeutas grupales hasta proyectos de construcción de complejos recreativos – familiares como activos de las grandes compañías de nuestros medios (si es que aún no la tienen) por que es tiempo de demostrar que las organizaciones se preocupan por la fuerza viva que posen, de la cual dependen y que además los representan ante nuestra sociedad.

 
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